sábado, 16 de febrero de 2013

Diego, amado mío:

Diego, mi amado,
¿eres tú de verdad?
tan larga ha sido la espera,
cinco años contando hasta el final.

Muerto pensé que estabas,
y todo me parece mentira,
te siento tan cerca y tan lejos,
pero escucho como respiras.

Me pediste un beso,
a mí, a la recién casada,
yo te contesté:
no puedo darte nada.

Llorando me dejaste en el balcón,
cuando tu sentiste un fuerte dolor,
pues se había roto tu corazón.

No pude darte lo que buscabas,
pero que sea bien escuchado,
que era a ti a quién amaba.

Esta será nuestra historia de amor,
ya que en la tierra ha sido injusta,
esperemos que en el cielo sea mejor. -Barcocha-