lunes, 9 de marzo de 2009

ADJETIVACIÓN

Había una vez un árbol con ojos lacrimosos, nariz chata y dientes torcidos. El tronco delgado, rugoso, feo… No daba flores en primavera, aunque todos los árboles de alrededor las daban suaves y perfumadas…
Estaba triste, no le gustaba su aspecto y quería cambiar… Entonces le dijo a un señor que si le talaba una parte del tronco, igual podría volver a salir del revés…Y así fue. Pasó un mes y el árbol creció muy fuerte y hermoso.
–Xharika-